viernes 13 de mayo de 2011

Puntos suspensivos, segunda parte

Cuando se quiere provocar el recuerdo de algo que se ha olvidado.


Ejemplos:
- Te acuerdas de aquella muchacha alta y morena… ¿Cómo se llamaba…? ¿Margarita…? ¿Alicia…?
- El paisaje era de una belleza sin par… ¿Cuál era el lugar…? ¿Te acuerdas…?


Los puntos suspensivos y el etcétera. Hay quienes afirman que, a veces, los puntos suspensivos equivalen al etcétera, y qué este, por poco elegante, debe sustituirse por aquellos. No compartimos este criterio, porque consideramos que se trata de dos recursos complemente diferentes; pues, cuando empleamos puntos, quienes nos leen deben adivinar qué clase de palabras dejamos de añadir a las precedentes.

Ejemplo:

- El hotel era viejo, incomodo, sombrío…

Se intuye o se adivina que los puntos suspensivos sustituyen a otros adjetivos que armonizan con los anteriores: “húmedo, triste, oscuro, maloliente…”; en cambio cuando empleamos etcétera, quienes nos leen deber qué clase de palabras debamos de añadir a las anteriores.

Ejemplo:

Todas las secretarías de Estado: Hacienda y Crédito Público, Gobernación, Comercio, Asentamientos Humanos y Obras Públicas, etc., Serán reorganizadas antes del próximo septiembre (El etcétera suple al resto de las secretarías de Estado).