Los signos de interrogación y de exclamación (inexactamente llamado de “admiración”, porque no todas las exclamaciones la expresan), sirven para indicar matices de entonación y de intensidad que caracterizan aquellas formas de expresión.
Aunque estos signos sirven de punto seguido o punto aparte no excluyen el uso de los otros signos de puntuación.
Ejemplos:
- ¿Dónde has estado?, ¿qué has hecho en tantos días?, ¿cómo no te pusiste en camino, así que recibiste mi carta?
- ¡Cuánto engaño! ¡Cuánta perfidia! ¡Qué imprudencia!
- Privado del racional discurso, ¿qué es el hombre sino una criatura desvalida, inferior a los brutos?
Sucede a veces que ciertas cláusulas son interrogativas y exclamativas. En estos casos se podrá poner el signo de interrogación al principio y el de exclamación al final, o viceversa.
Ejemplos:
- ¡Qué esté negado al hombre saber cuándo será la hora de muerte?
- ¿Qué persecución es ésta, Dios mio!
- ¡Dios mío, qué ocurre aquí?
- ¡Qué clase de broma es ésta, señores?
Aunque estos signos sirven de punto seguido o punto aparte no excluyen el uso de los otros signos de puntuación.
Ejemplos:
- ¿Dónde has estado?, ¿qué has hecho en tantos días?, ¿cómo no te pusiste en camino, así que recibiste mi carta?
- ¡Cuánto engaño! ¡Cuánta perfidia! ¡Qué imprudencia!
- Privado del racional discurso, ¿qué es el hombre sino una criatura desvalida, inferior a los brutos?
Sucede a veces que ciertas cláusulas son interrogativas y exclamativas. En estos casos se podrá poner el signo de interrogación al principio y el de exclamación al final, o viceversa.
Ejemplos:
- ¡Qué esté negado al hombre saber cuándo será la hora de muerte?
- ¿Qué persecución es ésta, Dios mio!
- ¡Dios mío, qué ocurre aquí?
- ¡Qué clase de broma es ésta, señores?
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada