Cuando, por poner coma, en lugar de punto y coma, una oración o un periodo pueden resultar confusos.
Ejemplos:
- La primera parte de la obra era interesante; la segunda, insípida; la tercera, francamente aburrida.
Si en este ejemplo sustituyéramos los signos de punto y coma, por comas, caeríamos en el absurdo de considerar los vocablos “la segunda”, “insípida, “la tercera” y “aburrida” como elementos análogos de una serie.
Supongamos ahora el siguiente ejemplo:
- Arturo era simpático; Pedro, antipático.
En este caso, si el punto y coma se sustituyera por la coma, tal parecería que “pedro” hace el papel de vocativo, lo cual también resultaría absurdo.
Veamos otros ejemplos del correcto uso del punto y coma:
- Ustedes compran al contado; nosotros, a plazos.
- La tragedia de la vida es la muerte; el anhelo, la ilusión de amar.
Cuando, después de varios incisos separados por coma, hayamos de emplear una oración que se refiera a los mismos conceptos o los abarque y comprenda a todos.
Ejemplos:
- El incesante tránsito de coches, la notable afluencia de gente, el ruido y el fruterío de las calles, la desusada animación de la ciudad; todo me hace creer que se da hoy la primera corrida.
- Para hacernos cargo, pues, de lo que es nuestra técnica, conviene de intento destacar su peculiar silueta sobre el fondo de todo el pasado técnico del hombre; en suma, conviene dibujar.
- Sus antecedentes personales, las referencias que de él dieron, su aspecto bondadoso; todo nos hizo suponer que se trataba de una buena persona.
Cuando en los miembros que forman la cláusula se repite el pronombre re, que hace veces de sujeto, representado este último por el relativo que o quien.
Ejemplos:
- El hombre de Estado que guía por buen sendero a su patria; que la gobierna con justicia y con celo; que procura enaltecerla con la rectitud de sus costumbres; que gustoso otorga su vida en bien de la misma patria, ese vivirá siempre en el corazón de todos los hombres de bien. (María caso)
- Un niño a quien nunca se le prodigaron caricias; a quien no se le instruyó moralmente; a quien se le dieron malos ejemplos; a quien se le suprimían toda clase de diversiones y golosinas, no puede culparse hoy, que ha sido condenado por la justicia.
Antes de la conjunción y, después de una oración en que se establece un principio general y se añade otra en la que se da aplicación particular al mismo concepto.
Ejemplos:
- El objetivo de mantener en nuestra organización una unidad indisoluble, exige que aportemos el mayor esfuerzo para preservarla; reclama que conjuntemos nuestras acciones para fortalecerla; no debemos permitir que intereses ajenos la quebranten.
- El buen periodista debe participar de las cualidades de todo ser pensante; pero ha de contenerlas en sumo grado; ha de menester, si quiere ser auténtico informador y orientador, ser de pasta dura; caminar sin caer dentro del amplio barranco del soborno; y agachar las orejas, como lo hace el asno, cuando zumba en derredor de ellas el garrote.
Ejemplos:
- La primera parte de la obra era interesante; la segunda, insípida; la tercera, francamente aburrida.
Si en este ejemplo sustituyéramos los signos de punto y coma, por comas, caeríamos en el absurdo de considerar los vocablos “la segunda”, “insípida, “la tercera” y “aburrida” como elementos análogos de una serie.
Supongamos ahora el siguiente ejemplo:
- Arturo era simpático; Pedro, antipático.
En este caso, si el punto y coma se sustituyera por la coma, tal parecería que “pedro” hace el papel de vocativo, lo cual también resultaría absurdo.
Veamos otros ejemplos del correcto uso del punto y coma:
- Ustedes compran al contado; nosotros, a plazos.
- La tragedia de la vida es la muerte; el anhelo, la ilusión de amar.
Cuando, después de varios incisos separados por coma, hayamos de emplear una oración que se refiera a los mismos conceptos o los abarque y comprenda a todos.
Ejemplos:
- El incesante tránsito de coches, la notable afluencia de gente, el ruido y el fruterío de las calles, la desusada animación de la ciudad; todo me hace creer que se da hoy la primera corrida.
- Para hacernos cargo, pues, de lo que es nuestra técnica, conviene de intento destacar su peculiar silueta sobre el fondo de todo el pasado técnico del hombre; en suma, conviene dibujar.
- Sus antecedentes personales, las referencias que de él dieron, su aspecto bondadoso; todo nos hizo suponer que se trataba de una buena persona.
Cuando en los miembros que forman la cláusula se repite el pronombre re, que hace veces de sujeto, representado este último por el relativo que o quien.
Ejemplos:
- El hombre de Estado que guía por buen sendero a su patria; que la gobierna con justicia y con celo; que procura enaltecerla con la rectitud de sus costumbres; que gustoso otorga su vida en bien de la misma patria, ese vivirá siempre en el corazón de todos los hombres de bien. (María caso)
- Un niño a quien nunca se le prodigaron caricias; a quien no se le instruyó moralmente; a quien se le dieron malos ejemplos; a quien se le suprimían toda clase de diversiones y golosinas, no puede culparse hoy, que ha sido condenado por la justicia.
Antes de la conjunción y, después de una oración en que se establece un principio general y se añade otra en la que se da aplicación particular al mismo concepto.
Ejemplos:
- El objetivo de mantener en nuestra organización una unidad indisoluble, exige que aportemos el mayor esfuerzo para preservarla; reclama que conjuntemos nuestras acciones para fortalecerla; no debemos permitir que intereses ajenos la quebranten.
- El buen periodista debe participar de las cualidades de todo ser pensante; pero ha de contenerlas en sumo grado; ha de menester, si quiere ser auténtico informador y orientador, ser de pasta dura; caminar sin caer dentro del amplio barranco del soborno; y agachar las orejas, como lo hace el asno, cuando zumba en derredor de ellas el garrote.
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